Susana Sánchez Segura
No todos los tipos de cáncer avisan cuando comienzan a desarrollarse. El cáncer cervicouterino, en particular, puede avanzar sin provocar síntomas evidentes durante sus primeras etapas. Por eso, esperar a sentir molestias para acudir al médico puede retrasar su detección y reducir las oportunidades de recibir tratamiento oportuno.
En México se diagnostican alrededor de 10 mil nuevos casos de cáncer cervicouterino cada año, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Cancerología (INCan). Una parte importante del desafío está en que algunas señales, como el sangrado después de las relaciones sexuales, entre periodos menstruales o después de la menopausia, el flujo vaginal inusual y el dolor pélvico, pueden confundirse con otros problemas de salud.
En el marco del Día Nacional de la Lucha contra el Cáncer, Fundación MSI hace un llamado a las mujeres y personas con capacidad de gestar a no postergar sus revisiones ginecológicas. La prevención y la detección temprana permiten identificar alteraciones antes de que evolucionen y facilitan el acceso a la atención adecuada.
Detectar antes de que aparezcan las señales
La infección persistente por ciertos tipos de virus del papiloma humano (VPH) es responsable de prácticamente todos los casos de cáncer cervicouterino. De ahí la importancia de realizarse pruebas de detección y dar seguimiento médico a cualquier resultado anormal.
Entre las herramientas disponibles se encuentran la prueba de VPH, que identifica la presencia de tipos de los virus asociados con un mayor riesgo de desarrollar lesiones; el Papanicolaou, que analiza células del cuello uterino para detectar cambios anormales, y la colposcopia, procedimiento que permite observar con mayor detalle el cuello uterino y, cuando es necesario, tomar una biopsia para analizar el tejido.
Estos estudios cumplen funciones distintas y pueden complementarse de acuerdo con la edad, los antecedentes y las necesidades de cada paciente. Su periodicidad y combinación deben definirse con orientación médica, ya que no todas las personas requieren las mismas pruebas ni con la misma frecuencia.
“Invitamos a todas las mujeres y personas con capacidad de gestar a que no dejen para después los estudios de detección. El Papanicolaou, la prueba de VPH y la colposcopia permiten identificar alteraciones que requieren seguimiento y, en caso necesario, iniciar el tratamiento correspondiente. Es importante recordar que, cuando se detecta oportunamente, el cáncer cervicouterino es potencialmente curable”, señala la Dra. Aída Sánchez, gerente de Gestión de Calidad de Fundación MSI.
Una revisión que puede cambiar el futuro
La detección temprana no solo aumenta las posibilidades de tratar la enfermedad, también puede permitir intervenciones menos agresivas, dependiendo del tipo y la extensión de las lesiones, así como de las condiciones de cada paciente. Por ello, acudir a revisiones periódicas es una medida de cuidado que no debe depender de la presencia de síntomas.
El llamado de Fundación MSI es aprovechar cualquier oportunidad para priorizar la salud ginecológica, resolver dudas con profesionales y no dejar que la falta de tiempo, el temor o la desinformación se conviertan en obstáculos.
Porque en el cáncer cervicouterino, esperar a que el cuerpo dé señales puede significar perder un tiempo valioso. La prevención comienza con información, continúa con revisiones oportunas y se fortalece con el seguimiento médico.
Más información: fundacionmsi.org.mx. Centro de contacto: 55 5543 0000.
